viernes, 19 de febrero de 2010

¿ POR QUÈ NO UNA CUARESMA DE COLORES ?

Hace algunos dìas que estaba preparando la homilìa para la eucaristìa de la imposiciòn de la Ceniza y leyendo nuevamente el mensaje del Papa Benedicto XVI para la cuaresma 2010 y su homilìa al inicio de la cuaresma; me inquietò de algùn modo en preguntarme ¿Por qué el tiempo de los cuarenta días he de asumir una postura del "yo no fui..", y se me vino a mi mente una voltareda de pensamientos que resumiría en esto "los que creen saber no atinan a saber creer". Toda la Iglesia está llamada a este tiempo de conversiòn.
Es precioso vivir nuestra existencia en un constante ver con los ojos de Dios, aunque a veces le pongamos a Dios anteojos para que pueda ver bien, o quizá para que note lo que yo estoy viendo. Siento que el prisma  de la mirada de Dios es tan maravilloso que de un lado cae una luz blanca y del otro se aprecia una vida de colores. Me animaba el pensar que aunque siempre me enseñaron a ver de un solo lado (es decir solo la luz blanca), me estaba perdiendo lo maravilloso que es que esa misma luz haga todas las cosas de muchos colores. Y la cuaresma quiza en este año quiera verla así: Con el color morado que inunda todo el ámbito cristiano pasando por el prisma de la reconciliación y ver del otro lado este existir De Colores que tanto me fascina y emociona.
  Seguramente a ti también te ha tocado vivir tras una discusión, o un errado juicio el separarte de tu amigo (a) y saber del tormento que hay allí dentro donde solo tú conoces de esta lejanía y de los muchos propósitos que nos hacemos para acercarnos y frustrarnos cuando ellos no se dan. ¿Cierto que cada día es una expectativa de decir "pueda ser que hoy me perdone"? Y cuando sin saber cómo ese momento llega la inmensa alegría que provoca el que podamos nuevamente estar cerca y no lejos. Que mejor figura pensaba si esta cuaresma la llevara desde esta órbita de la Amistad que ya tantas veces sostiene mi vida cristiana. Y miraba al otro lado a Jesús con el que alguna vez de mi vida me topé en los Cursillos de Cristiandad y me ilusioné de su amistad, me entregué a su invitación con un espíritu que me hizo ver como nuevas las mismas cosas de siempre. 

¡ COMIENZO CUARENTA DÍAS PARA MULTIPLICAR MI AMISTAD !
¡ CUARENTA Y MUCHOS ABRAZOS QUE HE DEJADO DE DAR !
¡ Y UN SOLO ABRAZO QUE LOS HARÁ POSIBLE !

HASTA TODOS LOS DÍAS Y SIEMPRE

JOANNES PETRUS, Pbro.

 

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